La situación de la Industria Cinematográfica española

cine español

Para el ministro de cultura José Ignacio Wert, la lucha sin cuartel contra la piratería es la herramienta más importante, para despejar el oscuro panorama del audiovisual español. Para otros como Juan Marsé, premio Cervantes, el gran problema del cine español es la falta de talento.

Para ver ahora una buena película tengo que hacer malabarismos. La última, en los cines Renoir de Madrid, a donde acudo de vez en cuando a mitigar mi melancolía por el buen cine. Mis gustos personales van en dirección totalmente contrarios a los de “las masas”. Ésta es una de las razones por las que cada vez voy menos al cine (y los precios de las entradas, sin comentarios) El objetivo del cine “no comercial” no es el de llenar una sala por dinero, sino el del compromiso por la cultura como bien primordial. Esto es a mí lo que me llama verdaderamente la atención de una película. Hace 10 años acudía fielmente como toda los lunes y miércoles a los cines maldá de Barcelona, donde podía ver una doble sesión por apenas cinco euros. Eran películas que de ningún otro modo podría ver, ya que no encontraban distribución ni exhibición  en otras salas. Fuera de los convencionalismos, de los tópicos y del bombardeo constante de las mismas películas americanas podía encontrarme en cartel con algunas joyas de cine independiente, frescas, genuinas, inspiradoras, valientes, creativas. Aunque hubiese costado la entrada 7 u 8 euros la entrada la hubiera pagado con mucho gusto, precio que es el mismo que se paga en un gran centro comercial por ver una peli americana en el 85 % de los casos, española en un 10% o comunitaria en el 5%. Los cines Maldá cerraron por la presión del mercado.

Mediante la sustitución de las monosalas como el Maldá por los multiplexes y los megaplexes se busca una experiencia de ocio completa y una inversión por tanto rentable del negocio de la exhibición cinematográfica. Exhibición y distribución que en el caso del cine español se convierte en todo un arte. Nuestro cine siempre ha tenido muchísimos problemas en salir adelante ya no sólo en nuestro país, sino a nivel internacional.  Sólo algunos autores han conseguido romper la barrera internacional: Amenábar, Garci, Almodóvar o películas como Airbag que se salen del ambiente audiovisual típicamente español. Nuestro país prima más los programas de tomate que la cultura.

No creo que sea necesario pasarse al lado comercial del cine como ocio y entretenimiento para llenar los cines de películas españolas. Creo que se puede seguir haciendo cine de autor y a la vez salirse de lo habitual, pues en ese sentido está claro que los beneficios son rentables.

Renovarse o morir. Tenemos cineastas como Jaume Balagueró que se arriesgan con producciones complejas y rentables en las que se ve una implicación mayor por parte de los responsables de su creación. No debemos esperar a que el estado o la sociedad  o las medidas de protección  de la ministra de cultura, cambien el panorama audiovisual. Gente como Alex de la Iglesia,  Iciar Bollaín, Julio Medem, Bajo Ulloa, Oscar Aibar,  o como incluso en su tiempo lo fue Luis buñuel, directores que se salen del inmovilismo y se quitan de complejos.

No quiero quitar mérito a directores como Mario Camus ( los santos inocentes,) quizá para mí la mejor película española de todos los tiempos, ejemplo de la España profunda magistralmente dirigida. O directores como Erice (el espíritu de la colmena) o Carlos Saura, etc, directores a los que les hubiera encantado que sus películas se hubieran visto en los cines de todo el mundo y que con ello hubiesen recaudado grandes taquillas. Pero el cine siempre ha sido y será un negocio. Un arte en manos de las compañías. Los que deciden las películas que se estrenan son los dueños de los cines; cada vez más éstos están en manos de grandes empresas que llegan a acuerdos mucho más ventajosos con grandes distribuidoras americanas, y muchas películas españolas se quedan en estanterías. De hecho, si no fuera por la famosa cuota que los cines deben cumplir, el número de películas españolas que llegan a los cines sería aún menor. Una de cada cinco películas que se producen en España cada año no se estrenan. El año pasado se rodaron 125, así que 25 de ellas son –literalmente- invisibles, al menos en su año de producción. De las estrenadas, sólo nueve han recaudado más de 1.300.000 euros, lo mínimo para amortizar la inversión publicitaria. Hoy por hoy no hay productora española ni siquiera europea, que pueda plantar cara a la potente maquinaria audiovisual estadounidense. No creo que solo baste con subvencionar al cine español. Para José Luis Borau el problema del cine español es que nunca ha tenido mercado, ni siquiera el de habla española, y es que el cine es una industria, en definitiva, por lo que sin mercado no funciona.  Uno de los mayores problemas del audiovisual español es que no hay Industria del cine en España. Los americanos siempre han estado muy por delante en este sentido. Han entendido muy bien el  negocio del cine y su visión empresarial que hacen de el.

Estoy totalmente de acuerdo con los autores del Informe José María Álvarez Monzoncillo y Javier López Villanueva. El sector se encuentra fuertemente descapitalizado, porque los beneficios de las productoras son muy escasos, la mayor parte se mueve en un equilibrio bastante inestable, ajusta el coste a las inversiones ajenas, procedentes básicamente de la televisión, y valora a la baja la asunción del riesgo.

El envejecimiento de la población, las nuevas formas de ocio y consumo de la población joven y la facilidad con que se pueden conseguir en la Red películas agravan el problema.

La televisión digital terrestre, el desarrollo de Internet, la producción digital y los soportes digitales están llamados a modificar la estructura del sistema audiovisual español: desde el número de operadores de televisión hasta la producción audiovisual, pasando por los cambios de hábitos de consumo y de statu quo entre productores, consumidores y distribuidores.

En el panorama internacional las políticas culturales ante las nuevas redes se encuentran en un estado embrionario, en el mejor de los casos. El desconocimiento sobre los efectos de una nueva distribución digital de los productos culturales tiene perplejos a los gobiernos y a las instituciones supranacionales y, en menor medida, a las empresas que deben adaptar sus modelos de gestión a nuevos negocios, tan impregnados de expectativas como de incertidumbres.

Mientras que Estados Unidos apoya claramente a su industria electrónica para liderar el cambio tecnológico y abandona las posibles políticas culturales en la medida que su cultura es hegemónica, la Unión Europea y los gobiernos nacionales no acaban de afrontar el problema, pues se generan dudas serias tanto sobre su posible aceptación en el mercado como en su forma de instrumentalización.

El mercado digital de la producción se articulará en los próximos años en torno a la producción digital, la distribución y proyección electrónica, y el consumo on line de películas. Las potencialidades de las cámaras domésticas digitales y de Internet como medio de distribución necesitan rápidamente de una política de apoyo y fomento, ante la progresiva integración de redes y terminales.

Se ha demostrado que en España hay grandes profesionales capaces de hacer cine de alto nivel, pero no hemos sido aún capaces de formar nuestro propio imperio cinematográfico como los americanos. El cine español es una extensión “supuestamente intelectual” de los peores tópicos de España. El amiguismo, las corruptelas, la falta de organización seria, los contratos basura, el abuso de posiciones dominantes y el miedo a crecer que tiene la industria en general. Así es difícil competir con cualquier otra industria.

Aunque hoy sigue siendo cara, cada vez la tecnología necesaria para hacer una película es más barata. En unos años, será un arte democrático, como ha sido siempre la literatura o está siendo ahora la música: los medios de producción estarán al alcance de todos y no será necesaria una industria pesada que respalde al creador.

El futuro del cine español parece pasar por la televisión. Para que un proyecto tenga luz verde, una distribuidora apueste por él, que una comunidad autónoma colabore en la financiación, que el presupuesto se complete para poder rodarlo con tranquilidad y calidad de equipo, depende de que quiera emitirlo un canal de televisión. El director de fotografía Flavio Martinez Labiano, dijo que el cine español es un teclado con cuatro teclas. Se refiere a Televisión Española, Antena 3, Telecinco y Canal Plus.

Fuentes:

La situación de la industria cinematográfica española: políticas públicas ante los mercados digitales. José María Álvarez Monzoncillo y Javier López Villanueva. Documento de trabajo 92/2006

Una respuesta a “La situación de la Industria Cinematográfica española

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